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Rasgos de la desigualdad municipal en México

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Dilo Tú

Difusión Cencos México D.F., 2 de enero de 2012

Boletín de prensa
OPSDH

México es uno de los países más desiguales en el mundo de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya que ocupa el segundo lugar en desigualdad de los países que integran dicha organización en términos de los ingresos que obtiene su población económicamente activa (PEA)1. No obstante, es necesario destacar que la desigualdad atribuida tradicionalmente a la distribución del ingreso es sólo una de sus características.

La desigualdad tiende a agravarse cuando a la distribución del ingreso se le relaciona con diferencias étnicas, de género, raza, edad o el lugar de residencia, pues ésta a su vez genera discriminación, un aspecto que obstaculiza el acceso y la realización de los derechos sociales básicos; en tanto que las, remuneraciones o retribuciones que algunos sectores de la población como mujeres, grupos indígenas y jóvenes reciben son menores al resto de la población y, que indicadores en materia de salud, educación, vivienda, agua potable, infraestructura sanitaria y acceso al progreso científico muestran enormes disparidades con respecto a los demás sectores.

Se genera un círculo vicioso en la medida en que dichos rezagos intervienen directamente en la posibilidad de que la población desarrolle sus capacidades y acceda a recursos e ingresos suficientes para tener un nivel de vida adecuado. Lo que dicho escenario muestra es la exclusión de importantes grupos de la sociedad mexicana distribuidos a todo lo ancho y largo del país, cuyo reflejo más evidente se expresa en diversos grados de pobreza.

Indicadores calculados con datos oficiales que muestran la desigualdad en la distribución del ingreso en el país señalan, por ejemplo; que la relación que guarda el ingreso del decil más rico de la población respecto del correspondiente al decil más pobre es sumamente alto. El ingreso monetario trimestral por hogar en 2008 del decil más rico era de 147 240 pesos, es decir, casi 25 veces el correspondiente al decil más pobre que era de tan solo 6 112 pesos2. Para 2010 esta brecha se redujo ligeramente, pues pasó de 121 115 pesos por hogar del decil más rico a 5 672 pesos por hogar del decil más pobre, o sea una relación de 21 veces del ingreso más rico respecto al pobre, lo cual señala que dicha reducción ha sido mínima.

Otro indicador que muestra una ligera mejora en la distribución del ingreso es el Coeficiente de Gini que pasó del valor 0,466 en 2008 a 0,445 en 2010, sin embargo, cabe destacar que no se debió a que los más pobres ganaran más, sino a que los más ricos redujeron el nivel de sus ingresos. 3

Aunado a ello, la desigualdad a nivel municipal sigue siendo muy amplia, sin embargo, tiene un comportamiento distinto para cada componente de la pobreza4. Recientemente el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (CONEVAL) publicó los datos sobre pobreza multidimensional a nivel municipal y tras su análisis se puede determinar que los derechos referentes a la calidad y los espacios de la vivienda y servicios básicos de ésta son los que mayores diferencias tienen al interior del país.

De acuerdo con dichos datos, la desigualdad entre municipios es alta, dado que el porcentaje de personas por debajo de la línea de bienestar mínimo en puntos del Coeficiente de Gini tiene un valor de 0.305. A nivel nacional el 19.4% de la población se encontraba por debajo de esa línea; mientras que el 30% de los municipios del país tenía a más de la mitad de su población en dicha condición.

Además, hay estados en los que se identifican porcentajes globales de carencias disimiles entre sus municipios, es decir, algunos con bajos niveles de pobreza o carencias y otros con niveles muy altos, tal es el caso de Nayarit, Nuevo León y Colima. En éste último, donde sólo hay 10 municipios, los municipios de Villa de Álvarez y Colima tenían a menos del 7.7% de sus habitantes por debajo de la línea de bienestar mínimo, mientras que los municipios de Comala y Armería contaban con más del 21.4% en la misma situación.

En términos de vivienda la relación de desigualdad varía entre zonas de residencia. Un ejemplo de ello, es que la cuarta parte de los 2456 municipios mejor posicionados del país (entre los que se encuentran San Nicolás de los Garza, en Nuevo León o Corregidora, Querétaro) tienen menos del 13% de su población con carencia en la calidad y los espacios en sus viviendas. En contraposición, la cuarta parte de los peor posicionados tienen a más del 40% en dicha condición; incluso el 5% de los municipios con mayores carencias tienen a más del 60% de su población con carencia del derecho.

Algo similar ocurre con la carencia relativa al acceso a los servicios básicos de la vivienda, pues la cuarta parte de los municipios mejor posicionados (entre los que destacan las delegaciones Miguel Hidalgo y Benito Juárez en el Distrito Federal) tiene menos de 2 de cada 10 habitantes con esta carencia; mientras que en la cuarta parte de los municipios peor posicionados (614 de los cuales 325 son de Oaxaca, 55 de Veracruz, 49 de Puebla, 42 de Guerrero, 41 de Yucatán, 40 de Chiapas y 62 son de otros estados), la proporción es de por lo menos 7 de cada 10.

En un análisis global, si se compara al 10% de los municipios mejor posicionados contra la décima parte peor posicionada, se puede ver que los porcentajes están por debajo del 5.1% contra por lo menos 90.5% respectivamente, a pesar de que a nivel nacional el porcentaje de personas con la carencia de acceso a servicios de vivienda fue de 16.5%.

Otros elementos que brindan un panorama más acabado respecto de las disparidades entre municipios del país y dentro de las propias entidades federativas, son el acceso a la salud, alimentación, educación y seguridad social.

La desigualdad en el acceso a la salud conforme al Coeficiente de Gini, registró un valor 0.283, en comparación con el de calidad y espacios de la vivienda que obtuvo 0.340, mientras que en servicios básicos de vivienda el valor fue de 0.366; lo cual lo coloca como el segundo componente en orden decreciente respecto de los niveles de desigualdad municipal en el país.

Siguiendo el orden de los valores del Coeficiente de Gini obtenidos, la desigualdad respecto del acceso a la alimentación fue de 0.202 a nivel nacional. En ese sentido, el estado de Chihuahua se coloca en la primera posición en cuanto al grado de desigualdad en esa materia por encima de los demás estados de la república, seguido por Nuevo León, Oaxaca, Tamaulipas, Zacatecas y Sonora.

En el caso del acceso a la educación el valor de desigualdad fue de 0.185, no obstante, el bajo nivel que éste registró la mitad de los municipios del país aún no logran tener al 32% de sus habitantes sin rezago educativo; los estados con mayores niveles de desigualdad en esta materia son por orden decreciente el Estado de México, Nuevo León, Hidalgo y Chihuahua.

Por su parte, el valor del acceso a la seguridad social fue de 0.107, en este caso ocurre que sólo 4 de cada 10 mexicanos acceden a ella y pocos son los municipios proporcionan a la mayoría de su población este derecho. De hecho, sólo 169 municipios del total del país tienen a la mitad de su población en dicha situación.

En resumen, los valores que obtuvieron el acceso a la alimentación, a la educación y a la seguridad social son menores en comparación a los registrados en materia de vivienda, lo que los convierte en los derechos menos desiguales entre los municipios de México, no obstante, se tratan de derechos que aún no son garantizados a toda la población del territorio nacional, ya que, por ejemplo, aún persisten 614 municipios (la cuarta parte del total de demarcaciones en el país) que tiene a más de la tercera parte de sus habitantes con carencia en el acceso adecuado a la alimentación.

Si bien los datos enunciados con anterioridad contribuyen a generar un diagnóstico del estado de la desigualdad, se debe enfatizar que ésta es un fenómeno complejo y multifuncional que evidencia un desarrollo desigual al interior del país y entre los municipios que lo componen. La interrogante es si el Estado actualmente es capaz de diseñar y ejecutar una política social que incluya una perspectiva de derechos en donde se generen equilibrios entre los diversos sectores de la población, sobre todo entre aquellos que históricamente han sido excluidos de manera sistemática de los servicios públicos sociales básicos que el Estado debería garantizar y de la percepción de un salario que le permita a las personas cubrir con sus necesidades básicas para tener un nivel de vida adecuado.

Para ello es necesario precisar cómo se traducirán los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de la población en normas, instituciones, planes y programas que hagan efectiva la realización de estos derechos de manera progresiva, partiendo del principio de universalidad e interdependencia de los mismos, y a su vez establecer cuáles son las medidas redistributivas que podría adoptar el Estado para construir una sociedad más equitativa.

Notas:

1. OECD (2011); Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising http://www.oecd.org/document/51/0,3746,en_2649_33933_49147827_1_1_1_1,00…

2. Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH) 2010.

3. El Coeficiente de Gini es un indicador utilizado para medir la desigualdad en la distribución del ingreso y se mide de 0 a 1; entre más cercano es a 0 la distribución es menos desigual.

4. La pobreza multidimensional tiene diferentes componentes además del ingreso, así, para que alguien se encuentre en situación de pobreza no sólo basta con que su ingreso esté por debajo de la línea de bienestar, es decir, que su ingreso sea insuficiente para adquirir la canasta básica que se compone de los productos alimenticios, de vestido, educación, transporte, vivienda, salud esparcimiento y cuidados personales, sino que además es necesario que las personas tengan al menos una carencia de acceso a los derechos sociales básicos, estos derechos son a la salud, a la alimentación, a la seguridad social, a la educación, a la calidad de la vivienda y a los servicios básicos dentro de la vivienda. La pobreza extrema, por su parte, es la condición de las personas que no tienen un ingreso suficiente para obtener la canasta básica de alimentos (línea de bienestar mínimo) y tienen al menos 3 carencias de las mencionadas más arriba.

Contacto:

Sara Eny Curiel Ochoa
Subcoordinadora de Comunicación
scuriel
OF 55908754/ 55797413
Cel 0445537083893
Facebook: Observatorio Política Social y Derechos Humanos
Twitter: @incide_social @opsdh

Información difundida por el Área de Comunicación y Visibilidad de Cencos

Acerca de Cencos

http://cencos.org http://guiaqesq.cencos.org www.libertad-expresion.org.mx

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